El Santo Rosario es la Oración de los tiempos difíciles
El Rosario surgió como arma celestial contra la secta de los “cátaros”. Los Dominicos “armados” del Rosario, volvieron a la verdadera fe a Europa. Con el Rosario en la mano se ganó la batalla de Lepanto, y se detuvo el avance de los turcos. Con el Rosario en la mano y el nombre de Cristo Rey en los labios murió mártir el Padre Pío. Por ello el cristiano que tiene el Rosario en una mano, la Biblia en la otra y a Cristo en su corazón es un cristiano invencible.
Para entender la devoción mariana y en especial el Santo Rosario, es necesario el estudio de la Biblia. Si hay una oración que tenga profundas raíces bíblicas, esa es precisamente el Rosario.
1. Porque Dios Padre manda al ángel Gabriel saludar así a la Madre de su Hijo: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo”. Lee: Lucas 1,28. Si los siervos de Dios en el cielo deben saludar así a María, ¿los siervos de Dios en la tierra no debemos hacer lo mismo?
2. Porque el Espíritu Santo así inspiró alabar a María y a Jesús: “Isabel se llenó del Espíritu Santo y clamó con fuerte voz: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”. Lee: Lucas 1,48. Si a tí el Espíritu no te inspira alabar así a María,¿qué espíritu será ese? Lee: 1 Juan 4,1.
3. Porque Jesús nos recomienda orar sin intermisión. Lee: Lucas 18,1. Es verdad que este mandato se cumple con cualquier oración, pero el Rosario facilita su cumplimiento. Por tanto, el que reza el Rosario obedece el mandato del Padre, la recomendación del Hijo y la inspiración del Espíritu Santo.
Las Oraciones del Santo Rosario
La Señal de la Cruz
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El Credo
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra. -Y en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; y nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fué crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. -Creo en el Esprítu Santo, en la Santa Iglesia Católica; la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
El Padre Nuestro
Padre Nuestro, que estás en el cielo, Santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
El Ave María
Dios te salve, María; llena eres de gracia: el Señor es contigo; bendita tú eres entre todos las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
El Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
¡Oh, Jesús mío!
¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia. Amén.
La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve a tí clamamos los desterrados hijos de Eva. A tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente!, ¡Oh piadosa!, ¡Oh dulce, siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.